martes, 17 de julio de 2012

Historia de la Hdad. Amargura Dos Hermanas

La Hermandad de Nuestra Señora de la Amargura responde al deseo evangelizador de Don José Ruiz Mantero, párroco de Santa María Magdalena, única parroquia de Dos Hermanas el año de la fundación (1952). Este afán le llevó, entre otros muchos proyectos, a fundar dos hermandades, la que nos ocupa y la de la Entrada en Jerusalén, y a crear numerosas escuelas parroquiales, sobre todo en los barrios más deprimidos económicamente. Don José Ruiz Mantero, fue un cura de los pobres, volcado con los menos favorecidos de una sociedad que todavía no había alcanzado, en Dos Hermanas, los índices de bienestar de hoy en día. Logro así acercar a la Iglesia a un grupo social más alejado, que no era la clase media, la cual, tradicionalmente, en casi toda Andalucía, ha sido el sostén principal de la Iglesia. Podemos decir que la Amargura pronto se configura como la Hermandad de los toneleros, gremio principal dentro de una villa cuya economía sentaba sus más sólidas raíces alrededor del fenómeno de las industrias agroalimentarias de aceitunas envasadas o de derivados. De lo que fue este gremio para el pueblo, sólo nos quedan recuerdos por la introducción progresiva del envase de plástico que prácticamente acabó con la labor del gremio. También, hay que destacar el descenso lamentable de este tipo de industria, por fortuna, sustituidas por otras de otra clase que han evitado el derrumbe económico de Dos Hermanas. Pues bien, la Hermandad la fundan un grupo de nazarenos entre los que podemos nombrar a D. José Caro Arias, D. José López González, D. Luis Montero Jiménez, D. Manuel Zamudio González, D. Antonio Gómez Cunningham. D. Antonio Montiel Vega, D. Bernardo Ramírez Fornet y D. José Gandullo Moreno. Al Principio se organizó una junta gestora que presidió D. José Caro Arias, verdadera alma rectora de esta corporación. En la primera reunión se decidió que la bandera de la Hermandad fuera blanca con cruz azul. La gestora decide que un hermano represente a la Hermandad ante la autoridad eclesiástica, se nombra a D. Alfredo Delgado de Cos, persona preparada y sobre todo rica. Formaba parte de esa burguesía de origen norteño o al menos forastero que se había establecido en Dos Hermanas a principios del siglo XX y que poco a poco ha ido fundiéndose con la burguesía, a caso de orígenes más humildes, pero nacida de antiguas familias del pueblo enriquecidas sobre todo con el trabajo del campo. Siempre el apoyo de los poderosos aparece en la vida de las hermandades y, a veces parece que éstas se esfuerzan en atraerlos a sus filas. Desde un punto de vista antropológico, hay que decir que tener poder en una Hermandad da prestigio a la persona de medios económicos que lo posea y a la vez muchas veces prestigia a la cofradía. La primera Junta de Gobierno se forma de la siguiente forma: Hermano Mayor, D. José Caro Arias; Tte. Hermano Mayor, D. Alonso Barbero Rodríguez; Secretario, D. Manuel Márquez León; Vicesecretario, D. José Sánchez Cárdenas; Mayordomo, D. José López González; Tesorero, D. Luis Montero Jiménez, Priostes, D. José Gómez Díaz y D. José Martín Ruiz; Vocales, D. Francisco Gómez Cunningham, D. Antonio Montiel Vega, D. Ángel Almazán Román, D. Manuel Pachón Ejea, D. Francisco Gómez Domínguez, D. Rafael Guillén Carret y D. Mateo Trinidad Gómez. En las primeras referencias que tenemos de la Hermandad se hace hincapié en que está formada casi exclusivamente por obreros. Ciertamente fue y es una cofradía eminentemente popular, de cristianos sencillos y de honda fe en sus imágenes. Las imágenes, fueron realizadas por Manuel Pineda Calderón en 1952. Costó el proyecto 17.500 Ptas. regalando el escultor la Cruz del paso y la de Guía. Una vez realizada la imagen, se deposita en la calle Canónigo, en casa de Dª Patrocinio, Dª Amparo y Dª Encarnación Muñoz López, que han continuado vinculadas hasta su muerte a la Hermandad que las nombró camareras de la Virgen junto con Dª Encarnación García Valera. Por su parte, D. Mariano Moreno Jover donó la diadema de la Virgen valorada en 3500 pesetas. La Virgen fue bendecida en la Parroquia el Domingo de Ramos de 1953. La madrina de la nueva Hermandad fue la de la Oración en el Huerto, que ofreció todos sus enseres para la nueva Hermandad gracias al benemérito hermano de la primera, D. Enrique Gómez Martínez. La primera estación fue el Viernes Santo de 1953. Salió desde la parroquia en el paso de la Custodia, cedido por la Hermandad Sacramental y que ya no se usa hoy. Como nota curiosa, los hermanos salieron de paisano, luciendo el escudo de la Hermandad y llevando una vela en la mano. En 1954 ya salieron de nazareno. En 1955, por mandato de D. José Ruiz Mantero, la cofradía pasa a establecerse en la capilla de las escuelas parroquiales del Cerro Blanco. Los cultos, en cambio, eran en la Parroquia. En 1956 los cultos se desarrollaron en la capilla, que se quedó pequeña para todo el concurso de fieles. Ese mismo año, la Hermandad participó en la procesión el Sábado Santo del Santo Entierro Grande, que organizo D. José Ruiz Mantero con todos los pasos de Cristo de la localidad, el de la Urna y el palio de la Virgen de la Soledad. La Hermandad salió el Viernes por la tarde refugiándose por la lluvia en San Sebastián, de donde salió el Sábado acompañada del Cristo de la Vera-Cruz para participar en la magna procesión. En 1957 se reunió la junta en la sacristía de Santa María Magdalena para fundar la bolsa de caridad, la cual verdaderamente hacía falta en una zona deprimida como en la que residía la cofradía. Aquel año se celebraron también fiestas populares en el barrio en septiembre, con cultos y procesión. Todo ello estaba muy en la línea de D. José Ruiz Mantero, que consideraba las procesiones poderosos medios de evangelización. En 1958 la junta se vuelve a reunir en la sacristía parroquial, lamentándose de que no podía la Hermandad hacer estación por falta de medios económicos. El mayordomo recurrió entonces a la camarera del Cristo, Dª. María Gómez Valera, mujer de D. Joaquín Pérez-Tinao López, la cual envió un donativo que pagó la salida. En el año 1960 estrena la Hermandad un paso nuevo obra del tallista Cerquera Por estas fechas, fueron Hnos. mayores D. Juan Martín Rodríguez y D. José López “Pilongo”. En 1965 se declara la capilla de la corporación en ruinas, y entonces empieza el triste peregrinaje de la Hermandad. Las Imágenes estuvieron un tiempo en la Parroquia de Santa María Magdalena. De allí pasaron a los locales de los antiguos sindicatos, propiedad de D. Joaquín Pérez-Tinao López, en la esquina entre la C/ Real y Los Jardines. La Virgen residió en dos épocas en la parroquia. Ntra. Sra. de la Amargura, cambiaba de ubicación sin orden ni concierto. No se puede comprender como la Imagen se veneraba fuera de los templos. Desde 1970 hasta 1979 ejerció el cargo de Hermano Mayor D. Manuel Contreras de Soto, quizá uno de los alcaldes de gestión más controvertida entre todos los de este siglo, posiblemente porque fue el último del franquismo y Dos Hermanas vivió una época de conmociones de tipo político. La Hermandad por simple ósmosis se identifico con su hermano mayor y con el fin de una etapa de la Historia de España. Lo curioso es que adquiriera estos rasgos una cofradía de las características de las que hablamos, compuesta por los sectores más humildes de la población. Las imágenes residieron durante algún tiempo en unos salones de la calle Real, esquina con San Rafael. En 1975 se compraron unos terrenos en la Costa del Sol donde la corporación labró nueva capilla y casa de hermandad. También se veneraron un tiempo los titulares en una casa de la calle Real Utrera. El 18 de mayo de 1979 entro de hermano mayor D. José Manuel González Plaza, al que muchos consideran la persona que fue providencial para los tiempos que corrían. Tuvo lugar un nuevo traslado que afortunadamente fue el último. Las imágenes se situaron en una casa de la calle Santa Estefanía. La junta se reunió y pidió presupuesto para construir su nueva sede. En septiembre de 1979 comenzaron las obras. Todo el mundo cofradiero de Dos Hermanas se alegró al enterarse que la Amargura iba a tener su propio hogar. El 22 de marzo de 1980 se trasladó a su nueva capilla. En este acontecimiento la acompañaron todas las cofradías nazarenas. Fue bendecida por D. José Ruiz Mantero, ayudado por D. Valeriano Carrero Carmona. Las imágenes habían partido de Santa María Magdalena. El año 1981 contemplo la fundación de la cuadrilla de costaleros, el nacimiento de la centuria romana, la cual estaba formada por escolta y banda de cornetas y tambores, la cual acompaño al misterio durante unos años hasta que desapareció. Y además se realizaron los trabajos para la elaboración de nuevas reglas. En 1983, D. José González Plaza fue elegido de nuevo hermano mayor. En 1987 tomó posesión la nueva junta que presidía D. Ramón Garzón Gallardo, que ha desempeñado este puesto hasta la designación de D. Alfonso Benítez Parra en 1996. Del desarrollo de la corporación en la actualidad se puede decir que en ella predomina el elemento obrero de los barrios que rodean su capilla: la Costa del Sol, Ibarburu, El Chaparral y el Cerro Blanco. Se trata sin duda de una hermandad formada por el pueblo llano de Dos Hermanas, que ha procurado que esta cofradía cuente hoy con una gran actividad, de la que es muestra la calidad, de su patrimonio.

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